me dices, dios,
que no hay pensamiento que tenga fuerza por si solo,
que soy yo la que lo alimento y le daría poder,
con mi atención.
Y yo te creo, te agradezco que hables,
me dices que alguien que es muy buen vendedor,
puede vendernos cosas sólo si se las compramos,
haciendo un paralelismo con la atención
que le prestamos a los pensamientos.
Yo me he quedado sin dinero dios.
No tengo mas dinero para darle a nadie,
ya no tengo mas herramientes que las tuyas.
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